Patrimonio urbano
Cementerio de la Florida
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Descripción
Titulo:
Cementerio de la Florida
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1796 y 31 de Diciembre de 1796
Descripcion:
Calle de Francisco y Jacinto Alcántara (Parque del Oeste)

El cementerio tiene dos recintos: uno más antiguo de unos 10 x 15 m que corresponde al histórico cementerio de la Florida -donde están los enterramientos- que es de planta rectangular y está formado por un grueso muro de ladrillo con huellas de puertas y ventanas que hacen suponer que podría tratarse de la caja mural de una antigua nave agrícola, destechada y convertida en cementerio. El otro es una parcela alargada, de 18 x 66 m, y limitada por los muros medianeros de la contigua Escuela de Cerámica y por un cercado de murete con verja de hierro, que por su parte norte se asienta sobre un muro de contención de piedra y ladrillo. Este segundo recinto envuelve por completo al primero, que se sitúa en su extremo norte, en tanto que hacia el sur se desarrolla un camino procesional de cipreses que llega hasta la cancela que se abre a la calle de Francisco y Jacinto Alcántara.

El primer recinto incluye en su fondo norte una pequeña capilla con cripta, de 9 x 5 m, que en tres de sus lados se levanta sobre el muro del viejo cementerio y en el frontal se muestra como una ermita pintoresca muy del gusto de los años cincuenta en que fue proyectada, con un porche apoyado en dos pilares de bloques rústicos de granito, una pequeña espadaña con una hornacina en la que se aloja una imagen mariana de escaso valor y una inscripción en el frontis interior del porche realizada con letras clavadas de latón: "BEATI MORTUI QUI IN DOMINO MORIUNTUR".

El interior de la edificación se compone de dos ámbitos diferenciados aunque de similar traza y proporción, que cobijan un sencillo altar y la escalera de descenso a la cripta respectivamente y que se cubren con bóvedas de arista bajo una cubierta única a dos aguas revestida de teja cerámica. Los elementos que ornamentan y amueblan estos espacios están detallados de forma individualizada, pero sí conviene reseñar la importancia de los árboles y plantas que dan carácter al lugar, especialmente las dos hiladas de grandes cipreses del camino de ascenso al cementerio y los magníficos pinos que sombrean el viejo recinto que, acompañados de setos de boj y aligustre y especies arbustivas, conforman un lugar pintoresco de gran valor paisajístico y fuerza evocadora.
Tipo:
Monumentos
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
El Cementerio del Dos de Mayo fue construido en 1796 como camposanto de la Real Parroquia de San Antonio de Padua de la Florida a escasa distancia al este de la ermita homónima y a sólo unos pasos al norte del segundo camino de Areneros por donde tenía acceso y estaba reservado para los empleados del Real Patrimonio. Hoy es el cementerio más antiguo de Madrid, sólo siete años posterior al de La Granja de San Ildefonso, diseñado por José Díaz Gamones en 1787 siguiendo la Real Orden dictada por Carlos III el año anterior que establecía la obligación de construir cementerios en despoblado y que, lógicamente, y para dar ejemplo se aplicó en primer lugar en los Reales Sitios. En el caso que nos ocupa, ha logrado sobrevivir a los numerosos camposantos madrileños demolidos en los siglos XIX y XX incluido el General del Norte, construido por Juan de Villanueva pocos años más tarde, gracias a haber servido como lugar de enterramiento para cuarenta y tres patriotas fusilados por los franceses contra las tapias de la Montaña del Príncipe Pío la noche del 2 al 3 de mayo de 1808, aunque no recibieron sepultura hasta el día 12. Las víctimas fueron escogidas por sorteo de los encerrados en los "depósitos" de detenidos de Chamartín, de la Puerta de Santa Bárbara donde se había recluido a los dependientes del Resguardo del Portillo de Recoletos y del cercano cuartel de San Gil.

Como consecuencia, y aunque durante un tiempo siguió sirviendo de descanso final para los trabajadores de la Real Posesión de La Florida, terminó cerrándose para dedicarlo en exclusiva al culto de las víctimas del Dos de Mayo, encargándose en un principio su cuidado y conservación a la Real Congregación de la Buena Dicha y a partir de 1840 a la Milicia Nacional -precedente de la actual Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos-; lo que permitió preservarlo de los intentos de la Compañía de los Ferrocarriles del Norte para absorberlo en sus instalaciones, pudiendo verse por vez primera su traza en el plano del Plan Castro de 1859, donde se representa como un recinto cuadrangular, al que se añadió posteriormente una capilla en su parte trasera, que ya aparece como un cuerpo edificado de planta rectangular en el mapa de Ibáñez de Ibero de 1872. En su cripta se depositó una urna con las cenizas de las víctimas, exhumadas de su fosa original; recibiendo además aquí sepultura algunas personalidades del periodo, que eligieron este lugar para su descanso eterno, como el gijonés Evaristo San Miguel.

En 1931 el cementerio se cerró al público y debió sufrir considerables daños durante la Guerra Civil por su expuesta situación ante el frente de la Casa de Campo. Tras la contienda estaba muy descuidado, por lo que en 1959 el arquitecto Vicente Baztán Pérez, director del Patrimonio Histórico Artístico Municipal, tuvo que redactar un proyecto de rehabilitación que incluía la construcción de una nueva capilla - a modo de pequeña ermita pintoresca con porche delantero- sobre la traza de la antigua; inaugurándose el conjunto el 2 de mayo del siguiente año.

Tras una nueva restauración a cargo de la Junta Municipal del distrito de Moncloa, en la que se reparó la lápida de mármol de la supuesta fosa de enterramiento, el 2 de mayo de 1981 se volvió a abrir al público, en un acto que contó con la asistencia del alcalde Enrique Tierno Galván. En 1982 se colocó una reproducción en cerámica del célebre cuadro de Goya de los Fusilamientos del 2 de Mayo, junto a un pebetero con llama, pero tras sufrir algunos actos vandálicos, se cerró de nuevo y desde entonces sólo se abre cada año en la conmemoración del 2 de Mayo. La última restauración la ha realizado el arquitecto Antonio Lopera Arazola a comienzos de 2008, con motivo de cumplirse el bicentenario del 2 de mayo de 1808, y en ella se han saneado, drenado y reparado los muros de recinto y capilla, dando simultáneamente mejor solución a la bajada a la cripta.
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