Patrimonio urbano
Iglesia de San José
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Descripción
Titulo:
Iglesia de San José
Fecha:
1733
Lugar:
Madrid
Descripcion:
Calle de Alcalá 43.
Importante fachada barroca de Pedro de Ribera.
Destacan el atrio, las pinturas interiores y el retablo neoclásico del Altar Mayor.
Tipo:
Edificios
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
Como en tantos otros casos de iglesias madrileñas, perteneció a un convento desaparecido de carmelitas descalzos dedicado a San Hermenegildo, que ocupaba los solares de la calle de Alcalá donde se construyó el antiguo teatro Apolo y posteriormente el Banco de Vizcaya. Hubo un primer templo del siglo XVII que fue derribado al concluirse el hoy existente, situado paralelo al actual. El diseño de la iglesia sigue las líneas tradicionales, con planta de cruz latina, nave central cubierta por bóveda de cañón, naves con altares laterales, cúpula sobre pechinas, cabecera plana y coro alto a los pies.

A la nave central se abren tribunas con balcones más sencillos que en otras iglesias. Sobre ellos corre una cornisa con ménsulas pareadas. En el lado izquierdo del crucero se encuentra la capilla dedicada a Santa Teresa, cuya planta es semejante a la de la iglesia del convento de las Comendadoras. El altar mayor conserva un retablo neoclásico con columnas corintias que enmarcan una hornacina con cuarto de esfera. El ingreso a la iglesia se realiza a través de un bello pórtico con tres grandes vanos que da lugar a un nártex cubierto por interesantes bóvedas decoradas, en especial las bóvedas circulares planas de los extremos. La fachada combina el revoco que imita ladrillo con los elementos de piedra, entre los que destaca la portada, que sigue los esquemas de Ribera -aunque con más sencillez- con una sucesión de óculos, florones, cartelas, nichos y ventanas tan característicos. Dos altísimas pilastras fajadas la enmarcan y acaban en un frontón triangular partido.

Al aprobarse el proyecto de la apertura de la Gran Vía hubo que reformar la fachada, elevándola sobre unas gradas por la diferencia de rasante y dando más altura a los costados laterales. Se construyó entonces el contiguo edificio conocido como la "Casa del Párroco", conjugando las fachadas de ambos. Tras el Concilio Vaticano II se solicitaron proyectos para la reestructuración del interior, siendo seleccionado el de Miguel Fisac, tendente a eliminar la fuerza axial de carácter trentino, centralizar las condiciones de la liturgia y devolver al espacio barroco la pureza de sus elementos, intervención desvirtuada años después. La actuación exterior, en cambio, no fue realizada. En los años noventa el arquitecto Juan López Jaén proporcionó las directrices de la rehabilitación de la fachada con un revoco fingiendo ladrillo llagueado, técnica posteriormente muy utilizada en otras intervenciones.
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