Patrimonio urbano
Alfonso VI
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Descripción
Titulo:
Alfonso VI
Fecha:
Entre 1 de Enero de 1750 y 31 de Diciembre de 1750
Descripcion:
Pétreo (caliza y granito)
Altura: 2,89 x Anchura: 1,33 x Fondo: 0,97 m.
Jardines de Sabatini

Figura colosal del rey Alfonso VI representado en pie, vestido con traje que no se corresponde con su época, con manto y capa de armiño, a sus pies aparece un yelmo, lleva el cetro en la mano izquierda y en la derecha sujeta su espada. Descansa sobre un pedestal simple con inscripción incisa y pintada en la basa: "ALONSO 6º / REI DE CASTILLA Y LEON / Mº Aº DE 1109".
Tipo:
Escultura
Signatura:
s/sig
Núm Inventario:
s/n

Comentario
Serie concebida por el fraile benedictino Padre Sarmiento entre 1750 y 1753 para la decoración exterior del Palacio Real y concretamente de la balaustrada corrida superior, atendiendo a los proyectos de Juvarra y Sacchetti. Fueron esculpidas ciento catorce estatuas, bajo la dirección de los escultores de S.M. Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, que se llegaron a colocar total o parcialmente, pues durante el reinado de Carlos III el arquitecto mayor Francisco Sabatini llevo a cabo su desmontaje y almacenamiento en el Palacio.

En 1842 fueron restauradas por Francisco Elías y José Tomás distribuyéndose por diferentes lugares, como la plaza de Oriente (cuarenta), el Parque del Retiro (trece), el Museo del Ejército y otras localidades como Aranjuez, Toledo, Burgos, Logroño y Vitoria. En 1943 ocho de las estatuas de reyes que estaban en la plaza de Oriente pasaron a los Jardines de Sabatini, proyectados en tiempos de la segunda República por el arquitecto Fernando García Mercadal donde estaban las antiguas caballerizas, y se instalaron alrededor del estanque que ordena el conjunto.

Alfonso VI, rey de Castilla y León entre 1065 y 1109, apodado el Bravo, segundo hijo de Fernando I y de Sancha, a la muerte de su padre recibió el reino de León, quedando Castilla para el primogénito Sancho y Galicia para el hermano pequeño García. Tras la muerte de su madre, en 1067, comenzaron las disputas. Sancho no aceptó el testamento de su padre y quiso apoderarse de los reinos de sus hermanos, encarceló a Alfonso en Burgos de donde logró escaparse para refugiarse bajo la protección del rey taifa en Toledo.

El asesinato de Sancho, por el desertor Vellido Dolfos, le permitió recuperar el trono de Castilla, pero antes tuvo que jurar ante El Cid en la iglesia de Santa Gadea en Burgos su no participación en la muerte de su hermano. El acontecimiento más importante de su reinado fue la conquista de Toledo en 1085, lo que provocó la entrada de los almorávides en la Península en defensa de los reinos taifas. A su muerte, en 1109, su corona pasó a manos de su hija Dª Urraca, casada con Alfonso I de Aragón.
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